Cita bíblica: Filipenses 2:14-15

Introducción:

En el mensaje anterior, aprendimos que en todo debemos a glorificar a Cristo; y en nuestras buenas obras recordar que es parte de su Gracia en nuestras vidas el poder hacer el bien. Que más nos dice este pasaje siempre en el tema de ser luz al mundo? Veamos…

Cuerpo:

Este pasaje nos da específicamente detalles de ciertas cosas que debemos evitar. Veamos que es un llamado imperativo en el que el Espíritu Santo es tan cuidadoso en otorgarnos la diferencia:

  • “Haced…” –veamos que es una voz de mando, una orden. No es un consejo ni un acto basado en el estado emocional… sino un mandato que debemos cumplir.

“Haced todo sin murmuraciones, y contiendas, …”

  • Para qué?:

“…para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo…”

Recordemos hermanos (as) que el cristiano no debe actuar como lo hace el mundo, el cristiano tiene como deber el vestirse de la Gracia del Señor.

Quizá usted piensa que eso no es algo difícil dejar de hacer; pero acaso lo es? Se ha fijado como los centros de trabajo están llenos de murmuraciones y contiendas? Una cosa lleva a la otra hermano (a).

Es usted agradecido con el trabajo por el cual Dios le bendice y provee día a día? O es usted de los que murmuran en contra de sus compañeros de trabajo y sus jefes? Acaso no somos mandados a orar por ellos y servirles como sirviendo a Cristo (dice la biblia).

Póngase como meta dejar de murmurar, dejar de criticar, sea agradecido (a) con Dios. Confiese con sus labios lo maravillosos que Dios es en su vida, no permita que el enemigo le arranque esa bendición.

Recordemos de donde nos sacó Cristo, no éramos nada antes de que Él nos trajera a sus pies.

Las murmuraciones crean un dominó de contiendas hermanos (as); la raíz de eso generalmente es el espíritu desagradecido, la codicia, la envidia… las personas murmuran porque en la raíz de su corazón piensan que estas o aquellas personas no merecen algo como lo mereciecen así mismos. Hay que renunciar a eso, Cristo es Rey de todos y cada uno de nosotros somos especiales en lo particular. Usted no sabe que luchas tiene su prójimo, si este no conoce a Dios; es aún más su responsabilidad, usted es llamado a orar por esa persona. La biblia dice que los impíos son atormentados del mal, entonces, usted tiene como deber llevarle en sus oraciones siempre.

Recordemos otro pasaje en la biblia donde Aarón y Míriam se dejan llevar por la murmuración del pueblo y le reprochan a Moisés… ya sabemos que fueron castigados, pero el punto es recordar que los llamados son diferentes a cada quien. Cuando nosotros codiciamos el llamado de otro, no nos damos cuenta que estamos dejando que el enemigo se robe la bendición del llamado original de uno mismo. Otro ejemplo es el llamado de José y el llamado de Judá; los dos fueron totalmente diferentes y de suma importancia frente a Dios. Y bueno, para no redundar, el último ejemplo es el llamado de Abraham y el llamado de Melquisedec. De quien Cristo fue prometido, de ambos, porque Dios todo lo hace perfecto.

Conclusión:

¿Qué pues hacer?

Reflexione y tome una decisión; comience una vida en agradecimiento al Señor en TODO lo que haga… A Cristo sea toda la Gloria por todos los siglos!

Cristo viene! Aleluya!

Obedezcamos a Dios, hagamos su voluntad, la cual es tener una relación íntima con él; buscándole a toda hora y a todo momento.

Este blog es una extensión de mensajes a Europa y el Reino Unido del ministerio Retornando a las Escrituras.