Requisitos de un líder -ii

Cita bíblica: Tito 1:8-9

Introducción: En el mensaje anterior el Señor nos enseña todo lo que un líder NO debe ser ni en carácter ni en actitud. Hoy veremos la extensión de todo aquello que, SI debemos ser, o anhelar serlo para Dios.

Cuerpo:

  • Hospedador: -en este caso mostrar hospitalidad- cuando usted ayuda a algunos ni para que se vanaglorie de las cosas que ha hecho a muchos. Es necesario que su humildad sea practicada cuando usted socorre a alguien. Como en el caso del buen Samaritano o David cuando mando a llamar al descendiente de Jonathan.
  • Amante de lo bueno: Lo bueno es lo que viene de Dios. Esto muchas veces contradice nuestras opiniones o contradice nuestra manera de pensar y aun nuestros sentimientos; pero recordemos que Dios es soberano, y El hace conforme a su voluntad. – “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. -Filipenses 4:8”
  • Sobrio: Muchos piensan que esto se refiere solo al hecho de no beber alcohol. -Pero veamos el significado en el diccionario ‘Que es moderado y discreto, en especial en el comer, beber, en la forma de hablar o de moverse o en sus costumbres’. Alguien que no es brusco ni escandaloso.
  • Justo: Una persona que está de acuerdo y actúa con la justicia y la razón. -En el contexto bíblico se refiere a la justicia de Dios.
  • Santo: Quien esta dedicado y consagrado a Dios.
  • Dueño de sí mismo: Que nada le influencia, ni siquiera a si mismo. – En el contexto bíblico es el mandar al cuerpo y a su propia mente a que haga la voluntad de Dios siempre.
  • Retenedor de la palabra fiel, tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen: el retener la palabra, es no ajustarla a nuestros propios deseos y concupiscencias. Esto es a vivir con la verdad de Cristo y ajustarnos a ella. No cambiar la palabra por conveniencia.

Conclusión:

¿Qué pues hacer?

Los requisitos en cuestión de carácter que vimos anteriormente se resumen en ‘amor, poder y dominio propio’ que son el don que Dios da a sus hijos. Quien carece de ellos, no ha recibido el don de Dios; mas esta en nosotros el honrar a Cristo y dejar que El sea actuando en nosotros, aplicando el don en cada día y en cada paso.

 

Obedezcamos a Dios, hagamos su voluntad, la cual es tener una relación íntima con él; buscándole a toda hora y a todo momento.